Inma + Pablo


Los Preparativos de la boda en Antequera.

Después de la preboda que realicé junto a ellos en Granada, Inma y Pablo me dejaron claro que había mucha historia detrás de sus miradas. Llegó el día para celebrar su unión, su amor y su compromiso. Llegó el día de la boda y el sol de Antequera apretaba, no ahogaba, pero apretaba lo suyo.

Nervios por dentro y tranquilidad por fuera, así se resume el estado de Pablo en los momentos previos al “Si quiero”. Inma tranquila hasta nuestra llegada, ya que el anuncio de la presencia de fotógrafo y videógrafo es siempre una especie de pellizco, una demostración empírica de que lo que ocurre no es ningún sueño, está sucediendo y además está sucediendo ahora. Inma realizaría todos sus preparativos en el Parador de Antequera.

Los nervios transcurren como la marea, con sus picos y valles. Peinado, maquillaje, vestido, zapatos, velo y tocado… la secuencia que voy registrando en compañía de otros ojos que brillan y demuestran en silencio que la quieren.

En la Iglesia del Carmen en Antequera, los invitados miran hacia la puerta esperando la llegada de Inma. Entre un leve murmullo, recorre el pasillo del brazo de su padre que con orgullo y visiblemente emocionado la entrega a su futuro esposo. Salen del brazo camino a la puerta de la iglesia dejando atrás el recuerdo de una preciosa ceremonia y el aplauso de todos sus familiares y amigos.

Celebración en Hacienda La Capilla, Mollina.

Llega el momento de la celebración. Allí, mucho más relajados, Inma y Pablo hablaban con los suyos y comenzaba una fiesta con más regalos recovecos y sorpresas que he visto yo en mis años como fotógrafo. A los regalos a los abuelos, se sumaban los de los padres, hermanos y amigos. También un bingo y un sorteo. Finalmente el baile con un broche de fuegos artificiales y un juego de preguntas que animó bastante la fiesta 😀 .

 

Boda de Monica y Jesus en Pizarra


 

La luz  de verano se abría paso entre los árboles de la Finca La Moraleda en Pizarra. Llegué temprano y casi por sorpresa, así podría estudiar el lugar y sobre todo la luz de un día que era casi de verano. El cielo despejado, ni un pellizco de algodón asomaba este 1 de Junio de 2019.

Mientras Jesús desayunaba con algunos de sus amigos, Mónica comenzaba su ritual de preparativos. A pocos metros las sillas y mesas iban ocupando sus lugares correspondientes y el ambiente se iba animando por momentos.

En la ceremonia los ojos y los teléfonos móviles apuntan de repente a la misma dirección. Jesús clava la mirada en el mismo punto, donde aparece Mónica del brazo de su padre enmarcados por una espectacular bugambilla. La ceremonia la oficia uno de sus mejores amigos y todos los allí presentes, sea de una forma directa o indirecta, participaban con sus emociones, con sus ánimos y buena energía.

Es tiempo de celebrar, de reír, de abrazar y de constatar que todos y cada uno de los que están allí importan y hay que sellar el compromiso pasándolo como se debe. Llega el baile de los novios y la posterior fiesta con su pizca de desmadre, que siempre viene bien 😀 .

Carmen + Manolo

 


 

Bajando la calle, asoma la Iglesia de Nuestra Señora de La Asunción de Almogía. Reflejaba con fuerza la luz que durante toda la semana permaneció ausente. Días de viento y lluvia que dieron paso al cielo azul y al sol que se disfruta hoy.

A poco menos de dos horas para que tenga lugar la boda, por las calles del pueblo pasea el silencio, interrumpido por algún “buenos días” de dos vecinas que se cruzan.  Los novios comienzan a prepararse para su gran día.

Ambos se visten con aparente tranquilidad y con el respaldo de toda su gente. Es día de celebración, de querer que todo salga bien y de que finalmente, todo salga mejor.

Carmen recorre la Calle Cristo del brazo de su padre y en apenas 4 minutos sus figuras al contraluz aparecen ante los ojos de Manolo. Empieza la ceremonia los novios no dejan de mirarse el uno al otro mientras sus manos permanecen unidas desde el inicio al “si quiero”.

Llueve arroz y confeti, aplausos, risas, abrazos y enhorabuenas para los novios que reciben el cariño de los suyos que están listos para una gran celebración.

Comienza la fiesta en La Casilla de Maera, en Churriana. Los invitados disfrutan del cóctel entre el buen ambiente, música en directo y  puestos que se disponen entre las luces y sombras de los árboles. Me llama muchísimo la atención un puesto donde una mujer cubana, vestida completamente de blanco, hace a mano y uno a uno los puros que posteriormente disfrutarán todos los invitados.

El olor de la hoja de tabaco y de la madera de cedro usada para encender los puros, era el indicador de que allí y en ese mismo momento comenzaba la verdadera fiesta.

 

 

Sara + Juanfra

 


Para una de las primeras bodas de este 2019, este fotógrafo de bodas se desplazó a  Almogía, Málaga. En primer lugar, comenzamos con los preparativos de Sara y Juanfra. Sus casas estaban próximas a  La iglesia Parroquial Nuestra Señora de la Asunción. Por esta razón decidieron ir a pié por las calles que los vieron crecer.

Llegó el momento de la celebración y finalmente nos desplazamos hasta el Hotel Cortijo chico, en Alhaurín de La Torre.

Antes del baile nupcial, proyecté el siguiente vídeo con imágenes del mismo día. Puede que se escapara alguna que otra lágrima entre los invitados. Entre gritos de “vivan los novios” la pareja se emocionaba y disfrutaba de los resultados del trabajo. El “Same Day Edit” es una sorpresa que nunca defrauda. Ciertamente se está convirtiendo en uno de los servicios que más demandan los novios. Probablemente será por ver  las caras de familiares y dar una gran sorpresa a todos los invitados.


 

 

Ana Belén + Carlos

 


Ana Belén y Carlos viven en Madrid aunque decidieron celebrar su boda de otoño bajo el sol de Andalucía. Así que para mi alegría decidieron contratar a un fotógrafo de bodas de Málaga.

Empezamos la “acción” en Almogía. En pleno mes de Noviembre, aquí sigue haciendo buen tiempo y la temperatura acompaña. Mientras la novia se viste, sus hermanas se preocupan de que no le falte nada y esté todo en orden. A su vez, el novio se viste en Málaga y está preparado para partir hacia Hacienda La Biznaga en Cártama.

Comienza la ceremonia con una recepción entre lágrimas de los novios. Un poco después, son las palabras de los familiares de la pareja, las que hacen que los invitados se emocionen. Ana Belén y Carlos no sueltan sus manos ni por un segundo y entrecruzan miradas de ojos brillantes. Mas tarde llega el beso de los novios, rodeados de aplausos y dispuestos a cruzar la alfombra en la que diluvia arroz.

En la celebración todo el mundo lo da todo. Dejan claro que hay ganas de boda y finalmente los novios ponen el broche con su baile . Así que… ¡Que empiece la barra libre!

La postboda la trabajamos en el Jardín Botánico de la Concepción en Málaga. Pocos entornos con ese encanto y ese juego de luces y sombras existen. Por lo menos para mí, es un sitio mágico donde poder experimentar con las posibilidades que   ofrece.


 

Ana + Antonio


Ana y Antonio se casaron en Álora, Málaga, en el Santuario Nuestra Señora de las Flores. Pero antes del gran día, tenemos que retroceder un poco en el tiempo para el comienzo de su reportaje.

La sesión de Preboda.

Trabajamos una sesión de preboda para tener nuestro primer contacto y conocernos. Antonio es amante de los caballos así que  ya teníamos la temática para hacer del reportaje una historia real sin necesidad de actuación y sin tener que recurrir a poses. En la Ganadería La Garrocha, Antonio preparaba a su caballo mientras Ana vestía a su niño. Fue una sesión muy productiva y de la que estoy muy contento de los resultados.

Llegó el gran día.

La semana anterior a la boda había llovido bastante, pero  amaneció despejado y con buena temperatura. Empezamos con buen pié este maravilloso día. En Alhaurin el Grande, Málaga, Antonio reunía a su familia y amigos en una gran mesa del porche, donde todos hablaban y tomaban un picoteo. Entre risas y anécdotas llegaba la hora de prepararse.

Mientras, en Álora hacía lo propio Ana. Poco a poco sus amigas iban llegando para ayudarla a vestirse y alguna que otra lágrima se escapaba al asomarse a la puerta de la habitación de Ana.

El tiempo que de momento iba en primera marcha, metió la quinta y se nos vino encima a gran velocidad. Así que salimos en dirección al Convento de Flores, donde tendría lugar el enlace.

Ana María llegaba en coche de caballos y su silueta aparecía al contraluz por la puerta del convento cogida del brazo de su padre. Antonio no parpadeaba mientras ella acortaba la distancia. Poco tiempo después, el aplauso rompió el silencio y ya eran marido y mujer.

Cante a la salida de la ceremonia, tormenta de arroz y dos palomas que salían de manos de los novios los ponían en contacto con el cielo azul de ese 27 de Octubre.

La entrada a la celebración fue un espectáculo. Un pasillo de caballos y sus jinetes daban paso a la pareja al salón del Restaurante Los Caballos en Álora.

Llegaba la cena y el corte de la tarta. Finalmente los novios bailaban rodeados por un coro de manos enlazadas y de pronto, comenzó la fiesta!!!.

Para finalizar el reportaje de boda.

Para la sesión de postboda, la pareja eligió como escenario el Castillo de Gibralfaro. Es un balcón desde donde se divisa toda Málaga. Como fotógrafo de boda en Málaga, es un lujo observar la ciudad a vista de pájaro y desde un ángulo privilegiado